Mercadona gana 1.729 millones en pleno debate sobre el sistema alimentario intensivo
Imagen de archivo de una explotación avícola intensiva en España
En plena inflación alimentaria y con la cesta de la compra convertida en una de las principales preocupaciones de los hogares, Mercadona ha vuelto a cerrar un ejercicio histórico.
Según los resultados anuales publicados por Mercadona correspondientes al ejercicio 2025, la compañía alcanzó una facturación de 41.858 millones de euros, un 8 % más que el año anterior, y obtuvo un beneficio neto de 1.729 millones de euros, lo que supone un incremento del 24,9 %.
Las cifras consolidan a la empresa presidida por Juan Roig como la principal cadena de distribución alimentaria en España y reflejan el enorme peso que han adquirido los supermercados dentro de la economía y del sistema alimentario del país.
Sin embargo, el crecimiento de la gran distribución también coincide con un debate cada vez más visible sobre el impacto del actual modelo de producción intensiva. Detrás de buena parte de los alimentos que llenan los lineales de los supermercados existe una compleja cadena industrial que involucra producción ganadera, agricultura intensiva, logística global y millones de animales criados para abastecer el consumo masivo.
El poder de quien controla la distribución
Mercadona no cultiva la mayoría de los alimentos que vende ni cría directamente animales. Su papel se encuentra en uno de los puntos más decisivos de la cadena alimentaria: la distribución.
Entre productores, industria y consumidores existe un intermediario con capacidad para decidir qué productos llegan al mercado, en qué cantidades y bajo qué condiciones comerciales. Cuando una empresa alcanza el tamaño de Mercadona, esa posición le otorga una enorme capacidad de influencia sobre proveedores, precios y dinámicas de producción.
Con una cuota cercana al 27 % del mercado de supermercados en España, una parte muy importante de los alimentos que se consumen en el país pasa por sus tiendas. Diversos expertos en economía agroalimentaria llevan años señalando cómo la concentración de la distribución ha reforzado el poder de las grandes cadenas dentro del sistema alimentario español.
El crecimiento de Mercadona desde la pandemia
La pandemia marcó un punto de inflexión para el negocio de los supermercados. Mientras gran parte de la economía se paralizaba durante los confinamientos, la alimentación se convirtió en una actividad esencial y las grandes cadenas reforzaron todavía más su posición en el mercado.
Desde entonces, Mercadona ha mantenido una trayectoria de crecimiento constante hasta alcanzar en 2025 el mayor beneficio de su historia.
En 2020, año del confinamiento, la compañía registró una facturación cercana a 27.800 millones de euros y un beneficio aproximado de 727 millones. En 2021 mantuvo cifras similares, mientras el consumo seguía desplazado hacia los hogares.
El crecimiento comenzó a acelerarse a partir de 2022, coincidiendo con la crisis energética y la fuerte subida de precios de los alimentos. En 2023 la empresa superó por primera vez los 1.000 millones de beneficio y en 2025 alcanzó finalmente los 1.729 millones anunciados ahora por la compañía.
La presión de un sistema basado en grandes volúmenes
Para abastecer cada semana a miles de supermercados y millones de consumidores, la gran distribución necesita garantizar enormes volúmenes de alimentos a precios competitivos. Esa demanda constante ha impulsado durante décadas la expansión de modelos intensivos de producción ganadera y agrícola.
España se ha convertido en una de las grandes potencias europeas en producción de carne porcina y avícola. Según datos del Ministerio de Agricultura y del propio sector cárnico, cada año se sacrifican cientos de millones de animales en mataderos españoles para sostener tanto el mercado nacional como las exportaciones internacionales.
Organizaciones animalistas y ambientales llevan años cuestionando las consecuencias de este modelo sobre el bienestar animal, el territorio y los recursos naturales. La organización Igualdad Animal ha reclamado en distintas ocasiones a supermercados y empresas alimentarias mayores compromisos en materia de bienestar animal y la eliminación progresiva de sistemas como las jaulas en gallinas ponedoras.
Más recientemente, la organización ARDE difundió imágenes grabadas en una explotación vinculada al grupo avícola Lusiaves donde se observaban presuntos episodios de maltrato animal dentro de una granja industrial. El caso volvió a abrir el debate sobre la eficacia real de algunos sellos de bienestar animal dentro de sistemas de producción masiva.
Un debate que va más allá de una empresa
El crecimiento de Mercadona no explica por sí solo el funcionamiento del sistema alimentario español, pero sí refleja la dimensión que ha alcanzado la gran distribución dentro de la economía.
Mientras las compañías del sector defienden que este modelo permite garantizar abastecimiento, eficiencia logística y precios competitivos, organizaciones ambientales, expertos y colectivos animalistas alertan desde hace años sobre las consecuencias de una producción cada vez más intensiva y concentrada.
La alimentación continúa siendo una necesidad básica, pero también uno de los negocios más rentables del país. Los beneficios récord presentados ahora por Mercadona vuelven a poner sobre la mesa preguntas cada vez más presentes dentro del debate público: cómo se producen los alimentos que llegan a los supermercados, qué impacto tienen sobre animales y territorio y hasta qué punto el actual modelo alimentario puede sostenerse a largo plazo.

Los comentarios de las noticias están reservados para quienes nos apoyan económicamente. Hazte socio/a y únete a la conversación
Hazte socio, hazte sociaO inicia sesión si ya lo eres