INDUSTRIA ANIMAL

El Gobierno redistribuye casi 384 toneladas de cuota de sardina ibérica para seguir pescándola antes del cierre de la campaña

DIARIO
ANIMAL
Redacción Diario Animal
Madrid 23 de septiembre de 2025 - 00:39 h

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha activado el mecanismo de optimización de las posibilidades de pesca de sardina ibérica para la campaña de 2026. La resolución publicada en el Boletín Oficial del Estado permite redistribuir 383,9 toneladas de cuota que previsiblemente no iban a ser consumidas por determinados grupos de buques, de manera que puedan quedar disponibles para otras embarcaciones autorizadas durante los últimos días de la campaña.

No se trata, por tanto, de una ampliación de la cantidad global establecida para esta pesquería, sino de una redistribución de las posibilidades de captura que ya estaban contempladas. El objetivo es que una parte de la cuota que previsiblemente quedaría sin utilizar pueda ser asignada a barcos que todavía tengan capacidad para pescar sardina dentro del periodo autorizado.

La decisión llega en el tramo final de una campaña que comenzó a principios de año y que tiene una duración de nueve meses. Para calcular qué cantidades podían quedar disponibles, el Ministerio ha tomado como fecha de referencia el 31 de agosto. La campaña termina el 11 de septiembre, por lo que el margen para utilizar esas posibilidades de pesca es limitado.

Cómo funciona la redistribución

El mecanismo establece que las cantidades que no vayan a ser utilizadas por algunos grupos de buques puedan ponerse a disposición de otros barcos autorizados para esta pesquería. No todos los buques pueden acceder automáticamente a ellas: primero deben haber agotado las posibilidades de pesca que tenían inicialmente asignadas.

La medida puede afectar a alrededor de 500 buques de Andalucía, Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco, comunidades en las que se concentra la flota autorizada para esta pesquería. La cantidad finalmente disponible dependerá de las posibilidades que se hayan determinado como no utilizables por los grupos inicialmente asignatarios.

Para evitar que la redistribución provoque un consumo acelerado de la cantidad disponible en los últimos días de la campaña, la resolución fija inicialmente un máximo de 1.500 kilos por buque y día. Este límite podrá revisarse en función de cómo evolucione la pesquería y de las cantidades que permanezcan disponibles.

La particularidad de la sardina ibérica explica también el momento elegido para activar el mecanismo. Mientras que en otras pesquerías este tipo de optimización suele abordarse en noviembre, el Ministerio ha decidido adelantarla en este caso por las características de la campaña, que se prolonga durante nueve meses y finaliza el 11 de septiembre.

La referencia temporal es relevante porque una cuota que no se utilice antes del cierre de la campaña deja de tener utilidad para esos barcos dentro de ese periodo. La Administración intenta anticiparse a esa situación y trasladar las posibilidades que previsiblemente no vayan a consumirse a embarcaciones que todavía puedan utilizarlas legalmente.

Una gestión basada en cuotas

La sardina ibérica está sometida a un sistema de gestión pesquera que determina las posibilidades de captura de la flota. En este marco, la cuota no funciona como una cantidad que cada barco tenga necesariamente que capturar, sino como el límite de posibilidades de pesca que puede utilizar de acuerdo con las condiciones establecidas.

La resolución del Ministerio interviene precisamente sobre esa distribución. Cuando se constata que una parte de las posibilidades asignadas no va a consumirse, el mecanismo permite que puedan ser utilizadas por otros buques que participan en la misma pesquería y que ya hayan agotado sus propias posibilidades.

Agricultura, Pesca y Alimentación presenta la medida como una herramienta de gestión dinámica de los recursos pesqueros. Según el Ministerio, permite adaptar el reparto a la evolución de la actividad de la flota y evitar que cantidades disponibles queden sin utilizar, al tiempo que se mantienen los límites establecidos para la pesquería.

La decisión tiene además una dimensión económica para los territorios vinculados a la pesca de sardina. La actividad de la flota repercute en el empleo y en las economías de las comunidades costeras, mientras que la sardina mantiene una presencia histórica en la actividad pesquera y en el consumo alimentario.

Pero detrás de una cifra como las 383,9 toneladas existe también una realidad biológica que desaparece cuando la gestión se expresa únicamente en términos de cuota. No son toneladas abstractas: son sardinas que serán capturadas en el medio marino por los buques que puedan acceder a esas posibilidades de pesca.

Esa diferencia entre la categoría administrativa y la realidad animal es importante para entender qué significa una decisión de este tipo. La Administración gestiona cantidades de captura, fechas y límites para ordenar una actividad económica; desde una perspectiva animalista, esas mismas cifras representan individuos de una especie marina cuya extracción está siendo regulada.

El Ministerio sitúa la medida dentro de una gestión que pretende compatibilizar la actividad pesquera con la sostenibilidad de los recursos. La resolución concreta esa política en un momento muy determinado: redistribuir antes del 11 de septiembre las posibilidades de pesca que, con los datos disponibles a 31 de agosto, previsiblemente no iban a ser utilizadas por algunos grupos de buques.

La sardina ibérica llega así al final de su campaña con una parte de las posibilidades de pesca todavía disponible y con nuevos barcos autorizados para utilizarlas bajo las condiciones fijadas por la Administración. La cuestión ya no es cuánto queda sobre el papel, sino cuánto de esa cantidad podrá capturarse antes de que termine el periodo establecido.

Deja un comentario

Los comentarios de las noticias están reservados para quienes nos apoyan económicamente. Hazte socio/a y únete a la conversación

Hazte socio, hazte socia